Revista Migrante Edición No. 14
Mayo de 2010
Al migrante lo excluyen, lo explotan, le aprenden, lo necesitan, lo promueven, lo denigran, lo aíslan. Él, sobrevive, resalta, se defiende, se agrupa, se camufla, en algunos casos pertenece y se acomoda, en otras desaparece y responde en silencio.
La discriminación europea desde cualquier posición latinoamericana, parecería un tema harto complicado, difícil de explicar o de erradicar. El presente texto en su intento por dar a comprender la discriminación por origen étnico u originada por procesos migratorios, tendrá como fundamento un estudio realizado en el año 2008 por la Unión Europea “Discrimination in the european union: perception, experiences and attitudes”. Investigación que a mi juicio permite comprender las situaciones discriminatorias.
La discriminación en general se da a nivel de género, edad, discapacidad, origen étnico o racial, creencia religiosa u orientación sexual. En Europa desde hace sólo algunos años se ha venido realizando avances en programas sociales, educativos y políticas en defensa de la diversidad y en promoción de la igualdad y la no discriminación, (aunque los antecedentes en política se remonten 30 años atrás). Pero, ¿Por qué ha adquirido importancia este hecho en los países europeos? Por que el 55% de los europeos tiene amigos o allegados de otro origen étnico, hecho que según una visión extendida ha trasformado las formas de convivencia y el bienestar colectivo.
Para más claridad, podemos convenir que la palabra “discriminar” en su significado más llano es “seleccionar excluyendo”, que un sujeto político y social considere a otro bajo un carácter de inferioridad como “raro” porque en relación a éste tiene una diferencia cultural, de pensamiento, idiomática, o más extraño aún: color de piel. Esta clasificación entre sujetos perjudica cualquier forma de progreso o desarrollo de un ser humano, sobre todo al que llega, “el que no pertenece”.
Según el estudio, una de las desventajas de una persona a la hora de adquirir un empleo, y por la cual se le discrimina de entrada, se basa en su presentación personal o su forma de vestir (50%), la edad (45%) seguidamente su color de piel y su lugar de origen (42%). Partiendo de estas cifras nos preguntamos de dónde proceden estás categorías de selección.
El estudio europeo comienza desde la percepción de confort, que sienta qué no pertenece a ningún grupo minoritario, frente al hecho de tener como vecino, compañero de trabajo o de cualquier espacio público a una persona de otro origen étnico. La inconformidad aquí se da en un 23% si el sujeto ha nacido fuera de Europa, y un 10% si ha nacido en Estados Unidos, lo que quiere decir que, la discriminación depende del lugar de procedencia y de la cultura que lo recibe.
No es avezado pensar que en Europa es muy cultural la discriminación, ésta actitud ha sido llamada por algunos expertos como falta de educación o inconsciencia, yo creo que no es sólo de los que discriminan si no de los que son discriminados. El 30% de los ciudadanos europeos no conoce sus derechos, menos sus deberes, en relación a la diversidad, tampoco sabrían a qué lugar acudir si le son vulnerados los mismos.
Agrava aún más la situación el silencio que acompaña al vulnerado, podría perder su trabajo, su residencia o adquirir nuevas represalias. También porque la cultura europea es discriminatoria en la mayoría de sus espacios, al no dejar ingresar latinoamericanos a sitios de entretenimiento, no ofrecer garantías laborales y en el lenguaje constante y continuo frente al extranjero que permanece como extraño por muchos años. El migrante parece dejar de ser discriminado cuando adopta camaleónicamente otro acento, formas de actuar, vestir, y pensar. Ahí nuevas formas de violencia:
En el piso de arriba vive una familia de africanos, hacen mucho ruido y tenemos muchos problemas, pero ellos no buscan trabajo, no saben italiano y no quieren aprenderlo, así que les hablamos como podemos. (Ciudadano italiano, 2009)
La persona que llega por primera vez sin conocimiento del idioma, de las normas éticas y morales propias del país de destino, acompañado de sentimientos de angustia, pánico, nostalgia del país dejado, incertidumbre laboral, de salud y vivienda , puede reaccionar con sentimientos de resistencia: no participar políticamente, no aprender el lenguaje propio del país de llegada, o permanecer aislado viviendo del asistencialismo estatal o por actividades delincuenciales por muchos años. Hecho que aumenta aun más la discriminación.
En el caso de los colombianos, se evidencia una resistencia a la identidad nacional, su lugar de origen; por ejemplo muchos colombianos para protegerse empiezan campañas de desprestigio a Colombia y a sus compatriotas. Es decir, la discriminación también puede ser promovida por el mismo migrante o por otros factores económicos, sociales y políticos, tales como:
- 1. Las actividades ilegales y delincuenciales de algunos colombianos en el exterior
- 2. Los programas “preventivos” de las entidades turísticas en el extranjero que hacen ver a Colombia como un destino peligroso
- 3. Los programas televisivos, documentales y películas que hacen sobre Colombia tanto compañías cinematográficas colombianas como extranjeros.
- 4. Las expresiones a viva voz de los colombianos refiriéndose a Colombia de forma despectiva, falta de seguridad, lleno de pobreza y falta de oportunidades.
Cabe anotar que, la discriminación está también cargada de prejuicios y generalizaciones facilistas y acomodadas propias de cómo nos comunicamos y carecemos de reflexión o argumentación, actividades cognitivas naturales al cerebro, que solo evoluciona cuando un sujeto puede entender contradicciones o realizar diferencias y no causalidades inmediatas, un tanto facilistas. Si, es más fácil decir “TODOS los colombianos son narcotraficantes”, o “los sudacas” que entrar en reflexiones justas o consideradas de justicia y equidad. Esas tendencias y conductas son culturales, acomodadas en el tiempo, y podrían depender de la comprensión y de las conductas del discriminado frente al que discrimina. Es decir, no se le puede pedir peras al olmo.
Bibliografía:
- Kymlicka, W. y Banting. (2006). Inmigration, multicuralism and the welfare state. Vol 20, 3. Fall pp 281-304.
- Murillo, C. Ana M. (2009) En: Revista de la facultad de Ciencias Sociales y económicas. Sociedad y Economia. Universidad del Valle. PP. 253- 258. Murillo, Javier. (2009). Rostros de la migración. Experiencias comentadas de inmigrantes colombianos y ecuatorianos en España. Fundación Esperanza, Unión Europea.
- IRR. Institute of race relations: http://www.irr.org.uk/about/index.html
- European comission. (2008). “Discrimination in the european union: perception, experiences and attitudes. Special eurobarometer. 296. July.
- HUMAN EUROPEAN CONSULTANCY, Políticas de Emigración.(2005). Combatir la discriminación. Manual de formación. Unión europea.