Las movilizaciones pacíficas tenían como propósito demostrar la importancia de los inmigrantes para los países europeos. Hubo manifestaciones en Francia, Italia, Grecia y España.

El pasado lunes primero de marzo inmigrantes de Francia, Italia, Grecia y España unieron sus voces para exigir el cumplimiento de sus derechos. Se movilizaron por las principales calles de estos países europeos y con pancartas en mano les recordaron a sus gobiernos que merecen el respeto de sus derechos humanos.
En Italia la movilización se caracterizó por la participación de miles de inmigrantes. Las más numerosas fueron la de Nápoles con 20 mil personas y la de Bolonia con 10 mil. En Roma la iniciativa contó con el apoyo de los partidos políticos de izquierda que también exigían el fin del racismo contra la comunidad indocumentada, que busca integrarse laboralmente a la sociedad italiana.
Frente al Parlamento un grupo de profesores universitarios se tomaron la vocería con el discurso ‘Cómo vivir como un clandestino’ y en un acto de protesta simbólico rechazaron las leyes adoptadas por el gobierno de Silvio Berlusconi.
En Francia la iniciativa se desarrolló bajo el lema '24 horas sin nosotros', que resaltaba la importancia de los inmigrantes en la actividad económica, política y social en ese país. Entre las formas de manifestación pacífica se destacó el no asistir a sus trabajos y abstenerse de gastar dinero en algún servicio o producto del comercio francés.
Antes del 1 de marzo también se registraron otras manifestaciones en contra del trato a los inmigrantes. En las protestas acusaron al presidente francés, Nicolás Sarkozy de hacer alusión al racismo y de fomentar la estigmatización de una parte de la población.
En Barcelona (España) también hubo una gran movilización. Desde el 27 de febrero inmigrantes se movilizaron y con cadenas humanas y huelgas de hambre exigieron el cumplimiento de los derechos humanos. El primero de marzo inmigrantes y activistas se reunieron en la Plaza Sant Jaume para acusar públicamente al gobierno por promover el racismo y la xenofobia, no sólo en España, sino en todo el continente europeo.
El impacto económico de esta jornada sin inmigrantes es difícil de cuantificar. Así como el número exacto de participantes. Los medios de cada país hablan de “miles de manifestantes”.
En todo caso, las expectativas de los organizadores de la jornada fueron superadas con creces. La jornada, que nació en Francia, surgió después de que una periodista publicara un mensaje en Facebook. Cuando la propuesta tuvo eco, se acordó como fecha el primero de marzo porque se cumplían cinco años de la entrada en vigor del "código de los extranjeros" en Francia. Y sin esperarlo, la idea de la marcha tuvo acogida en los países ya mencionados.
Al final del día el mensaje fue claro: detrás de cada ley hay personas afectadas que, aunque llegaron a un país diferente al de su nacimiento, le hacen grandes aportes a las comunidades de recibo.
Modificado el ( lunes, 08 de marzo de 2010 )
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